La comunidad parroquial de San Mateo Apóstol de Lucena da gracias a Dios por el comienzo de una nueva etapa en la vida de una joven que desea descubrir y madurar su vocación religiosa al servicio de los más pobres y necesitados.
El pasado 12 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Pilar y Día de la Fiesta Nacional de España, nuestra parroquia vivió una jornada especialmente gozosa. Más allá de la celebración de estas importantes efemérides, la comunidad tuvo un motivo muy especial para dar gracias a Dios: una joven vinculada a nuestra parroquia ha comenzado una nueva etapa de discernimiento vocacional en el convento de las Hermanas de la Cruz, en Sevilla.
Desde pequeña, esta joven ha sentido en su corazón el deseo de consagrar su vida al Señor en la vida religiosa. A lo largo de los años, ha ido profundizando en esa inquietud, conociendo diferentes carismas y buscando descubrir cuál podría ser el camino al que Dios la llama. En este proceso, el testimonio de las Hermanas de la Cruz y su dedicación a los pobres, los enfermos y las personas más necesitadas han ido adquiriendo un significado especial para ella.
Su decisión supone un paso importante en ese camino de búsqueda, confianza y entrega. No se trata todavía de una decisión definitiva, sino del comienzo de un tiempo para escuchar la voz de Dios, conocer más de cerca la vida de la congregación y comprobar, con serenidad y acompañamiento espiritual, si este es el camino al que el Señor la invita.
¿Qué significa el discernimiento vocacional?
El discernimiento vocacional es un proceso de oración, reflexión y acompañamiento espiritual mediante el cual una persona trata de descubrir la voluntad de Dios para su vida. Consiste en aprender a escuchar su voz, reconocer los deseos más profundos del corazón y valorar, a la luz del Evangelio, cuál es la vocación a la que está llamada.
En el caso de la vida religiosa, este camino permite conocer de cerca la comunidad, su espiritualidad, su misión y su forma de vivir los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Es también un tiempo de maduración humana y cristiana, en el que la joven puede confirmar progresivamente su llamada con libertad, responsabilidad y generosidad.
Por eso, comenzar un discernimiento no significa que la decisión esté tomada definitivamente, sino que se abre una etapa de búsqueda y crecimiento, confiando en que Dios acompaña cada paso.
Las Hermanas de la Cruz: una vida entregada a Dios y a los más pobres
La Congregación de las Hermanas de la Compañía de la Cruz fue fundada en Sevilla en 1875 por santa Ángela de la Cruz, conocida popularmente como madre Angelita. Nacida en Sevilla en 1846, Ángela Guerrero González descubrió desde joven una profunda llamada a seguir a Jesucristo mediante una vida de oración, humildad y servicio a los más necesitados.
Conmovida por el sufrimiento de los pobres y los enfermos, comprendió que su vocación debía traducirse en una entrega concreta a quienes vivían en situaciones de mayor vulnerabilidad. Con este propósito, y acompañada por su director espiritual, el padre José Torres Padilla, puso en marcha una nueva familia religiosa que hiciera de la sencillez, la oración y la caridad su forma de vida.
Desde sus comienzos, las Hermanas de la Cruz se distinguieron por su cercanía a los enfermos, las personas mayores, las familias necesitadas y quienes carecían de recursos. Su espiritualidad se caracteriza por la imitación de Cristo crucificado, la vida contemplativa y el servicio humilde, especialmente entre aquellos que sufren.
Las religiosas procuran vivir junto a los pobres con sencillez y austeridad, haciendo de su entrega cotidiana una expresión del amor de Dios. La oración sostiene su misión y les permite encontrar en cada persona necesitada el rostro de Cristo.
Santa Ángela de la Cruz falleció en Sevilla el 2 de marzo de 1932. Su vida de santidad fue reconocida por la Iglesia y fue canonizada por san Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003. Su legado continúa vivo en las comunidades de Hermanas de la Cruz, presentes en distintos lugares de España y en otros países, donde mantienen el carisma de oración, sacrificio y servicio que recibió su fundadora.
El convento de Sevilla, lugar de oración y entrega
Sevilla ocupa un lugar fundamental en la historia de esta congregación, pues fue la ciudad donde nació y comenzó a desarrollarse la obra de santa Ángela de la Cruz. La casa madre de las Hermanas de la Cruz, vinculada a la vida y al legado de la fundadora, se ha convertido en un referente espiritual para quienes desean conocer esta forma de consagración.
Su historia está ligada a una manera muy concreta de vivir el Evangelio: permanecer cerca de quienes sufren, servir sin buscar reconocimiento y descubrir en la oración la fuerza necesaria para entregarse a los demás. La sencillez de sus religiosas y su dedicación a los más vulnerables constituyen uno de los testimonios más reconocibles de la espiritualidad de madre Angelita.
Acercarse a esta comunidad significa conocer una vocación en la que la contemplación y la acción caritativa se encuentran profundamente unidas. Es precisamente este carisma el que nuestra joven parroquiana desea conocer y discernir durante la nueva etapa que ahora comienza.
Una comunidad que la acompaña con su oración
Desde la parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena queremos acompañarla de manera especial en este camino. Su disponibilidad para escuchar la llamada del Señor y su deseo de entregar la vida al servicio de los demás son motivo de alegría y esperanza para toda nuestra comunidad.
Por ello, pedimos al Señor que estos años de discernimiento sean un tiempo fecundo de maduración espiritual, crecimiento personal y encuentro profundo con Jesucristo. Que el ejemplo de santa Ángela de la Cruz ilumine sus pasos y que la Virgen María la sostenga en los momentos de búsqueda, alegría y dificultad.
Que nuestra oración y nuestros ofrecimientos la ayuden a caminar con confianza, sabiendo que Dios tiene para cada persona un proyecto de amor y que descubrirlo es una tarea que requiere tiempo, escucha y generosidad.
Demos gracias a Dios por este paso tan significativo y pidámosle que siga suscitando en nuestra Iglesia jóvenes dispuestos a responder con alegría a su llamada.
¡Que el Señor la bendiga y que santa Ángela de la Cruz interceda por ella en este camino vocacional!
