La Parroquia de San Mateo celebra la Santa Misa de las Familias en el XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario
D. Ángel Cristo Arroyo Castro invita a las familias a fortalecer su amistad con Jesús y a vivir la fe como camino hacia la vida eterna
La Parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena ha celebrado en este domingo, 11 de octubre de 2026, la Santa Misa de las Familias, correspondiente al XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, presidida por el Ilmo. Sr. D. Ángel Cristo Arroyo Castro, vicario episcopal de la Campiña y párroco de San Mateo, y concelebrada por el Rvdo. P. D. Jesús Romera Fernández, vicario parroquial de san Mateo
La celebración, que tiene lugar a las 12:30 horas dentro del nuevo horario establecido para este curso pastoral 2026-2027, reunió a niños de catequesis, padres, abuelos, catequistas y fieles de la comunidad parroquial en torno a la Eucaristía, como espacio de encuentro con el Señor y de crecimiento en la fe.
Durante la celebración, D. Ángel Cristo saludó especialmente a los niños y a sus familias, agradeciendo también la presencia de los abuelos, cuya participación en la vida cristiana de los más pequeños constituye un importante testimonio de fe. Asimismo, tuvo palabras de bienvenida para los catequistas, los seminaristas presentes y todas las personas que siguen las celebraciones a través de los medios de comunicación de la parroquia.
La invitación de Dios a participar en la gran fiesta del Reino
En su homilía, D. Ángel Cristo tomó como punto de partida el Evangelio del día, que presenta la imagen de un rey que invita a los comensales a la boda de su hijo. A través de un diálogo cercano y participativo con los niños, el párroco explicó el significado de esta invitación, ayudándoles a descubrir que Dios llama a todos a formar parte de su Reino.
D. Angel Cristo, destacó la diferencia entre quienes rechazan la invitación porque están ocupados en sus propios asuntos y quienes, conscientes de sus necesidades, acogen la llamada. De esta manera, explicó que la fe implica reconocer que necesitamos a Dios en nuestra vida y que debemos mantener una relación de amistad con Jesús.
«Necesitamos de Jesús», fue el mensaje central de una homilía en la que D. Ángel recordó que acudir a la Eucaristía dominical no debe entenderse únicamente como el cumplimiento de una obligación, sino como una respuesta al deseo de encontrarnos con el Señor, recibir su ayuda y dejar que acompañe nuestra vida cotidiana.
Un corazón limpio para caminar junto a Jesús
Otro de los aspectos destacados de la predicación fue la explicación del vestido de fiesta que aparece en el Evangelio. A partir de esta imagen, D. Ángel Cristo invitó a los niños a comprender que estar preparados para participar en la gran fiesta del Reino de los Cielos significa vivir como verdaderos cristianos, con un corazón limpio y dispuesto a amar.
D. Angel Cristo relacionó esta enseñanza con el sacramento de la Penitencia, que los niños que se preparan para recibir la Primera Comunión celebrarán previamente. Explicó que, mediante la confesión, el Señor perdona nuestros pecados y nos ayuda a recuperar la limpieza interior, invitándonos a comenzar de nuevo y a crecer en su amistad.
La preparación para la Primera Comunión, por tanto, no se limita a aprender las enseñanzas de la Iglesia o a participar en una celebración especial, sino que constituye un camino de encuentro personal con Jesús, de conversión y de crecimiento espiritual.
Jesús, en el centro de la vida familiar
D. Ángel Cristo recordó también que la necesidad de Dios alcanza a todas las generaciones. Los padres necesitan a Jesús para fortalecer el amor y la unión de su matrimonio; los abuelos, para afrontar con esperanza los años, los sufrimientos y las dificultades; y los niños, para crecer en los valores y las virtudes cristianas.
En este sentido, animó a las familias a situar a Jesús en el centro de sus hogares y a vivir la fe de manera cotidiana, mediante la oración, la participación en la Eucaristía y el compromiso de seguir sus enseñanzas.
La homilía concluyó con una invitación a tomarse en serio la vida cristiana y a permanecer unidos al Señor, recordando que la esperanza cristiana no termina con la muerte, sino que se abre a la vida eterna. La imagen de la boda se convirtió así en un anuncio de la gran fiesta del Cielo, a la que Dios llama a todos sus hijos.
Una comunidad que camina unida en la fe
La Santa Misa de las Familias continúa siendo un punto de encuentro para la comunidad parroquial de San Mateo, especialmente para los niños que participan en el primer y segundo año de catequesis de preparación para la Primera Comunión y sus familias.
Con esta celebración dominical, la parroquia desea acompañar a padres, abuelos y catequistas en su misión de transmitir la fe a las nuevas generaciones, favoreciendo que los más pequeños descubran a Jesús no solo como alguien de quien aprender, sino como un amigo al que conocer, amar y seguir.
La invitación que deja el Evangelio de este domingo permanece abierta para todos: acoger la llamada de Dios, cuidar nuestra amistad con Jesús y preparar el corazón para participar un día en la alegría eterna de su Reino.
Video de la Celebrecación: