La Misa de las Familias celebra el DOMUND con una llamada a la gratitud y a compartir con los más necesitados
El Rvdo. P. José Antonio Jiménez Cabello, capellán castrense en San Fernando (Cádiz) y natural de Benamejí (Córdoba), presidió la Eucaristía dominical en la parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena, invitando especialmente a los niños a valorar lo que reciben cada día y a compartir con quienes carecen de lo necesario.
La parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena ha celebrado este domingo, 18 de octubre, la Santa Misa de las Familias, coincidiendo con la Jornada Mundial de las Misiones, conocida popularmente como DOMUND. La Eucaristía ha estado presidida por el Rvdo. P. José Antonio Jiménez Cabello, sacerdote natural de Benamejí y actual capellán castrense en San Fernando (Cádiz), que ha compartido con los fieles una homilía centrada en la gratitud, la solidaridad y el compromiso cristiano con los más necesitados.
El sacerdote, que ha explicado de manera cercana su labor pastoral al servicio de los militares, ha dirigido especialmente su mensaje a los niños y niñas presentes en la celebración, muchos de ellos en preparación para recibir próximamente su Primera Comunión.
DOMUND: una llamada a la misión y a la solidaridad
Durante la homilía, el padre José Antonio ha comenzado preguntando a los más pequeños si sabían qué significaban las siglas DOMUND, explicando que corresponden al Domingo Mundial de las Misiones.
Esta jornada constituye una de las grandes citas misioneras de la Iglesia universal. A través de las Obras Misionales Pontificias (OMP), la Iglesia invita a los fieles a rezar por los misioneros y misioneras que anuncian el Evangelio en todos los continentes, así como a colaborar económicamente para sostener su labor evangelizadora y ayudar a las comunidades más necesitadas. La colecta del DOMUND contribuye al mantenimiento de la actividad pastoral y evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión.
De este modo, el DOMUND recuerda que la misión no es una tarea exclusiva de quienes marchan a otros países, sino una responsabilidad compartida por todos los cristianos, que pueden colaborar mediante la oración, la generosidad y el servicio a los demás.
Dar gracias por lo que tenemos y aprender a compartir
El núcleo de la homilía ha sido una reflexión sencilla y directa sobre las diferencias que existen entre las condiciones de vida de muchos niños. A través de preguntas dirigidas a los pequeños, el celebrante les ha invitado a pensar en las cosas que forman parte de su vida cotidiana: tener una casa, una cama donde dormir, mantas para protegerse del frío, ropa, desayuno y comida cada día.
Frente a esta realidad, ha recordado la situación de tantos niños y niñas de países empobrecidos, especialmente en África y Sudamérica, que no disponen de alimentos suficientes, calzado, abrigo o un lugar adecuado para descansar. Una comparación que ha servido para hacer comprender a los más pequeños que muchas de las cosas que consideran habituales son, para otros niños, necesidades difíciles de satisfacer.
D. Jose Antonio, ha subrayado que todos los niños tienen el mismo derecho a vivir dignamente y a disponer de lo necesario para crecer, con independencia del lugar en el que hayan nacido. Por ello, ha invitado a los presentes a no permanecer indiferentes ante las dificultades de quienes viven en situaciones de pobreza.
«Como tenemos esa suerte, tenemos que ser agradecidos», ha sido una de las ideas centrales de su mensaje. Una gratitud que no debe quedarse únicamente en las palabras, sino que ha de traducirse en gestos concretos de generosidad y solidaridad.
En este sentido, ha animado a los niños a valorar los alimentos que reciben cada día, incluso cuando no son de su agrado, recordándoles que hay otros pequeños que agradecerían poder disponer de un plato de comida. También les ha invitado a reconocer el esfuerzo y el cariño de sus padres y familiares, que trabajan para procurarles todo lo necesario.
La preparación para la Primera Comunión, un camino de fe y generosidad
La celebración ha tenido, además, un significado especial para los niños que se preparan para recibir su Primera Comunión. El padre José Antonio les ha recordado que este camino de formación cristiana debe ayudarles a acercarse más a Jesús y a descubrir la importancia de vivir conforme a su Evangelio.
Prepararse para recibir al Señor en la Eucaristía significa también aprender a mirar a los demás con amor, reconocer sus necesidades y estar dispuestos a compartir. La fe cristiana, ha transmitido el celebrante a través de sus palabras, no puede separarse de la caridad ni del compromiso con quienes más sufren.
Por ello, la jornada del DOMUND se ha presentado como una oportunidad para que los niños y sus familias descubran que pueden ser misioneros desde su propia realidad: rezando por quienes anuncian el Evangelio, colaborando con las iniciativas solidarias y ofreciendo su ayuda a las personas que tienen cerca.
Una invitación a vivir con un corazón agradecido
En la parte final de su reflexión, el sacerdote ha animado a los fieles a dar gracias a Dios por el don de la familia y por todas las personas que les acompañan y les cuidan, especialmente sus padres, abuelos, tíos y demás seres queridos.
También ha destacado la importancia de reconocer el amor y la paciencia con los que las familias atienden a sus hijos, incluso cuando estos cometen errores o no se comportan como deberían.
El mensaje ha concluido con una invitación a continuar la celebración eucarística con un corazón agradecido, conscientes de los bienes recibidos y dispuestos a compartirlos con quienes más los necesitan.
La Misa de las Familias de este DOMUND ha dejado así una enseñanza especialmente dirigida a los más pequeños, pero válida para toda la comunidad parroquial: agradecer lo que tenemos, valorar el amor que recibimos y compartir con quienes no disponen de lo necesario.
Una llamada a vivir la fe con obras, recordando que la solidaridad, la generosidad y la preocupación por los más pobres son parte esencial del seguimiento de Jesucristo.
(Este es el Video de la Celebracion:)