No se trata de una nueva ideología, sino de una enseñanza que procede de lo alto y que toca a la condición humana, que el Señor, al encarnarse, quiso asumir para salvarla. Por este motivo, «el sermón de la montaña se dirige a todo el mundo, en el presente y en el futuro… y sólo puede ser comprendido y vivido en el seguimiento de Jesús, caminando con Él». Las Bienaventuranzas son un nuevo programa de vida para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes presentes y futuros. Cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia, enjuga las lágrimas de los afligidos, significa que, además de recompensar a cada uno de manera sensible, abre el Reino de los Cielos. «Las Bienaventuranzas son la transposición de la cruz y de la resurrección en la existencia de los discípulos». Reflejan la vida del Hijo de Dios que se deja perseguir, despreciar hasta la condena a muerte para dar a los hombres la salvación.
(Benedicto XVI, 30 de enero de 2011.)
Video de la Celebración:
Homilía de D. Manuel Servián Ramírez, (Padre Misionero del Camino Neocatecumenal)