Conoce la Parroquia

La iglesia parroquial de San Mateo se levanta sobre lo que debió ser otro templo cristiano más pequeño erigido a partir de la reconquista, posiblemente en lo que sería la mezquita mayor musulmana y, con anterioridad, la sinagoga de la Lucena Judía. En la parte exterior de la cabecera del templo se puede apreciar parte de muro de mampostería conservado de esas antiguas construcciones.

Acabada la Reconquista con la toma de Granada, la población de Lucena se incrementa notablemente durante el siglo XVI, lo que determina que el I Marqués de Comares, don Diego Fernández de Córdoba, Señor de la villa y patrón de todas las iglesias de Lucena, con el asentimiento del cabildo municipal y del clero de San Mateo, decidan la demolición del viejo templo y la construcción de otro nuevo de mayor capacidad y dignidad, de acuerdo a la importancia de la población.

 

Su construcción se inicia en 1498 por Hernán Ruiz I y trabajarán en ella toda la saga familiar de tan importantes arquitectos. En la cabecera de la iglesia, el ábside que alberga el altar mayor, la bóveda de crucería y las columnas que lo sustentan son de estilo gótico tardío. El resto del templo es renacentista. Las portadas de la sacristía, en el interior del templo, y de la Virgen, en la calle de la villa, pertenecen al estilo gótico plateresco propio de los Reyes Católicos. La portada de San Miguel, al gótico tardío y la portada de San Mateo, en la fachada principal que mira a la Plaza Nueva, es renacentista, de Hernán Ruíz II, labrada en torno a 1550, fecha también probable de la construcción de la torre.

 

Es de muy valioso el retablo principal que adorna el altar mayor, obra maestra del manierismo renacentista español. La parte arquitectónica está realizada por Jerónimo Hernández y la imaginería por Juan Bautista Vázquez el Viejo. Se realizó en Sevilla entre 1570 y 1578, en madera de pino de Segura. Veinte años más tarde el pintor local Antonio Mohedano comenzaba los trabajos de dorado, estofado y policromado del mismo, de una admirable calidad. El retablo muestra escenas de la vida de Cristo en un espléndido conjunto de relieves y esculturas exentas, enmarcadas en una soberbia arquitectura .

(Antonio Molina Contreras)